lunes, 14 de agosto de 2017

Despertar espiritual.




Tenía 29 años, era 2012, Diciembre 31 de 2012, había estado en casa de mis padres para la cena de fin de año y luego volví al centro de la ciudad para estar en la fiesta de uno de mis más queridos amigos, R.
Desde su departamento podíamos ver los fuegos artificiales despidiendo a la noche vieja y dando la bienvenida al año 2013. Era una fiesta con mucho alcohol y mucha comida, muchos amigos de R estaban ahí borrachos y alegres. Yo, que nunca bebo alcohol, estaba sobria pero no me sentía bien, Cuando empezó el conteo final y empezaron los fuegos artificiales empecé a llorar sin control y R vino a abrazarme y todo lo que le dije mientras lloraba era que sentía que el mundo se estaba acabando.
Sentía la muerte (como describe mi amiga C, un término que acuñó los últimos dos años para describir lo que ha estado sintiendo durante sus crisis de ansiedad). Este "sentir la muerte" continuó, por un par de años más, lo que sentía era como una sensación de vacío y sin sentido.
No lo sabía entonces, pero estaba enfrentando mi retorno de saturno (el momento en el que saturno vuelve a la posición que tenía al momento de nuestro nacimiento) y la consecuencia era que me sentía incompleta y vacía. Cada vez que hablaba del tema con amigos me sentía incomprendida, la mayoría guardaba silencio y sólo se limitaba a decirme que era una crisis normal de la edad, o que tenía que ir a terapia, no encontraba nadie que me sostuviera, ni me alentara, sólo parecía que estaba enloqueciendo, porque mi vida parecía ir perfecta y yo sólo me estaba haciendo "ideas" en la cabeza.
Durante ese período poco a poco fuí alejándome de mis amigos más cercanos, principalmente porque dejé de sentir conexión sentía que nadie hablaba de las cosas que eran realmente vitales, de las cosas que realmente me interesaban, de las preocupaciones que sentía al ver como nos alejábamos más mientras el silencio reinaba y las caras estaban iluminadas con las luces en las pantallas de sus teléfonos inteligentes. Durante esa época, lo único que hice fué leer secretamente sobre astrología, el cambio climático, los cambios en el sol, traté de meditar y hacer yoga y me refugié en mi siempre favorita poesía sufí. Pasaba mucho tiempo durmiendo y llorando por la soledad, el sinsetido y vacío que sentía... después de dos años de intensa crisis, en 2014, empecé a tener unos dolores en el pecho y eso fué lo que finalmente me hizo decidirme a dejar de ignorar o suprimir lo que parecía ser "una crisis de la edad", tenía que hacer algo y lo tenía que hacer ya. En el verano de 2014, me separé de mi relación de cinco años con la esperanza, con el deseo de estar bien, con el deseo de encontrar eso que me hacía falta y que sólo yo sentía, quería buscar qué era y pensaba que ese viaje debía emprenderlo sola, aunque me muriera de miedo, y tuve que hacerlo. Mi decisión fracturó la relación más estable que he tenido en toda mi vida y aunque esperaba que fuera temporal, al final no pudo salvarse. Empecé la terapia y tuve una epifanía y una señal y decidí seguirla, así que en enero 2015 me fuí a vivir a San Cristóbal de las Casas, un lugar en el que había estado en 2012 por unos días y en el que había sentido "algo", quería saber qué había sido ese "algo". Llegué al pueblo en enero de 2015 sólo con lo vital: mi computadora y una maleta con mi ropa y mis cosas para dibujar. En el pueblo tuve la oportunidad de servir a otros, de ayudar, de involucrarme con grupos indígenas y aprender que otras estilos de vida son posibles y hermosos, volví a sentirme viva, poco a poco, a fuerza de mucho dolor y valor hice una nueva vida sin hablar de la anterior, conocí muchas personas entrañables y reales con las que conecté muy profundamente, con las que pude ser yo de nuevo y con las que pude entablar una vida muy sencilla, simple, natural y auténtica, mi amiga C, define mi etapa en San Cristóbal de las Casas como mi "Eat, Pray, Love" o mis "Siete Años en el Tibet", quizá porque recuperé la fuerza y la vitalidad. En el pueblo de las montañas conecté con muchas cosas muy vitales, encontré muchas personas que se cuestionaban la realidad, la sociedad, el futuro. Pude llevar una vida espiritual conectada a la tierra, la meditación y la contemplación, sané en mi interior y los dolores en mi pecho se fueron, pude volver a mí y ocupar de nuevo mi cuerpo y mi mente. Volví a sentirme dentro de mi, dueña de mí, volví a sentir la vida y al mismo tiempo sentía una expansión gigante y un agradecimiento con la vida gigante. El retorno de saturno significa una muerte, te alinea con tu verdadero propósito y te aleja de todo lo que no eres verdaderamente, te pule, te cuestiona, te acerca a lo que realmente eres y te lo muestra, si lo permites. El despertar espiritual no es como todas las personas creen, no es la imagen de alguien disfrazado de buda iluminado, en realidad es un proceso mucho muy doloroso porque tienes que despedirte y aceptar todo lo que no vas a ser ya, tienes que aprender a soltar y a quitarte todas las etiquetas que el mundo te ha impuesto, las etiquetas que tu te has puesto y aceptado, te ayuda a quitarte todos los "deber ser" que marca la sociedad, te deja limpio de todo lo que aprendiste durante la primer parte de tu vida, y sobre todo, te deja limpio de todo lo que crees que eres, abriendo la puerta a una gran oportunidad, una oportunidad gigante de reenfocar tu vida, de replantearte quién eres y lo que quieres ser, una manera de reconectar con tu yo auténtico, también es el momento en el que puedes liberarte de la conciencia de víctima y fortalecer tu  intuición, el momento para aprender el arte de estar solo y en completa paz, es una oportunidad para saber que eres lo que te dices que eres en tu cabeza, y para mirar al mundo como un espejo, el mundo como una pantalla de televisión en la que proyectas todos tus temores y miedos en los demás y en sus acciones.El despertar espiritual es la oportunidad para saber que hay cosas que no dependen de ti, que no puedes tener el control de todo y que tu alma ha venido a la tierra a aprender lecciones distintas algunas dulces, otras amargas. Es un momento muy especial en el que el mundo te humilla y te muestra que incluso en la humillación hay una lección hermosa por aprender. Una vez que despiertas no hay ningún evento grande o pequeño, terrible o hermoso, que no te parezca una lección, un regalo, una bendición.
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I was 29, it was 2012, December 31, 2012, I had been at my parents' house for the New Year's Eve dinner and then I went back to downtown to the party of one of my dearest friends, R.
From his apartment we could see the fireworks firing the night and welcoming the year 2013. It was a party with lots of alcohol and lots of food, many friends of R were there drunk and cheerful. I never drink, so I was sober but I did not feel well, When the final count to the new year started I begun to cry uncontrollably and while fireworks do so too, my friend R came to hug me and all I said to him while I cried was that I felt the world was running out.
I felt death (as my friend C describes, a term she coined the last two years to describe what she has been feeling during her anxiety attacks). This "feeling death" continued, for a couple of years, what I felt was like a feeling of emptiness and meaninglessness.
I did not know then, but I was facing my saturn's natal return (the moment when saturn returns to the position It had at the time of our birth) and the consequence was that I felt incomplete and empty. Every time I talked about my feelings with friends I felt misunderstood, most of them were silent and only said that it was a normal crisis of age, or that I had to go to therapy, I could not find anyone to support me, nor encourage me, It just seemed like it was going crazy, because my life seemed to go perfect and I was just making "ideas" in my head.
During that period I gradually moved away from my closest friends, mainly because I stopped feeling connected with them, i felt that nobody talked about the things that were really vital, the things that really interested me, the concerns that I felt, my isolation did grow more as the silence reigned and the faces were lit with lights on the screens of their smartphones. During that time all I did was read secretly about astrology, climate change, changes in the sun, I tried to meditate and do yoga and I took refuge in my always favorite Sufi poetry. I spent a lot of time sleeping and crying about the loneliness, the nonesense and emptiness that I felt ... after two years of intense crisis, in 2014, I began to have some pains in the chest and that was what finally made me decide to stop Ignore or suppress what seemed to be "a crisis of age," I had to do something. In the summer of 2014, I separated from my five-year relationship with hope, with the desire to be well, with the desire to find what I needed and that only I felt, I wanted to find what it was and thought that trip I had to go it alone, even if I died of fear, I had to do it. My decision fractured the most stable relationship I have ever had in my life and although I hoped it was temporary, in the end it could not be saved. I started therapy and I had an epiphany and a signal and decided to follow it, so in January 2015 I went to live in San Cristobal de las Casas, a place where I had been in 2012 for a few days and in which I had felt "something "I wanted to know what that" something "had been. I arrived to the town in January 2015 with only the most necessary stuff in my hands, my computer and a suitcase with my clothes and my things to draw. In the town I had the opportunity to serve others, to help, to get involved with indigenous groups and to learn that other life styles are possible and beautiful, there I came back to feel alive, little by little, by so much pain and courage I made a new life without speaking of the previous one, I met many loving and real people with whom I connected very deeply, with which I could be myself again My friend C, defines my life in San Cristóbal de las Casas as my "Eat, Pray, Love" or my "Seven Years in Tibet", maybe because there I started a very simple, natural and authentic life. Because I regained strength and vitality. In the village of the mountains I connected with many very vital things, I found many people who questioned reality, society, the future. I was able to lead a spiritual life connected to the earth, meditation and contemplation, healed within me and the pains in my chest were gone, I could come back to me and occupy my body and my mind again. I felt myself inside again, owner of me, I felt life again and at the same time I felt a giant expansion and a thankfulness with life. The return of Saturn means a death, aligns you with your true purpose and distances you from everything you are not truly, polishes you, questions you, approaches you to what you really are and shows you, if you allow it. 
Spiritual awakening is not like all people believe, it is not the image of someone disguised as enlightened buddha, it is actually a very painful process because you have to say goodbye and accept everything that you are not going to be anymore, you have to learn to let go And remove all the labels that the world has imposed to you, the labels that you have accepted, helps you remove all the "must be" that society tell you, leaves you clean of everything you learned during the first part of Your life, and above all, it leaves you clean of everything that you think you are, opening the door to a great opportunity, a giant opportunity to refocus your life, to rethink who you are and what you want to be, a way to reconnect with your authentic self, it is also the moment in which you can free yourself from the victim consciousness and strengthen your intuition, the moment to learn the art of being alone and in complete peace, is an opportunity to know that you are what you say you are in your Head, and to look at the world as a mirror, the world as a television screen in which you project all your fears and fears into others and their actions. Spiritual awakening is the opportunity to know that there are things that do not depend on You, that you can not have control of everything and that your soul has come to earth to learn different lessons some sweet, some bitter. It is a very special moment in which the world humbles you and shows you that even in humiliation there is a beautiful lesson to learn. Once you wake up there is no big or small event, terrible or beautiful, that does not seem like a lesson, a gift, a blessing.