domingo, 5 de abril de 2015

Feria de Pueblo.



Hace semanas que tengo este post atrasado. Había tomado unas fotos muy bonitas que ya no verán porque perdí mi cámara en la montaña hace unos días. Entonces voy a publicar con las que me quedaron :-(
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En San Cristóbal ponen un montón de puestos de comida en el centro durante la semana santa. Hay toda clase de cosas para comer, sin duda mi cosa favorita son los pastelitos rellenos de camote, aquí me hace mucho más feliz un sencillo pastel de camote que uno de chocolate.
Nunca me ha interesado mucho la estética de las ferias, sin embargo traté de sacar partido a las pequeñas cosas que noté en la feria del pueblo, como los colores predominantes: Amarillo, morado, rosa, naranja, azul. Me parecen combinaciones cromáticas tan naive, con una inocencia que me recuerda a los primeros años de infancia. Los juegos de la feria y los puestos de comida usan por igual estos colores que me parecen tan chillantes, tiene su encanto vivir aquí, así, como en una alegría perpetua sin preocupaciones por las leyes del color y la estética controlada en contra de la disonancia. Durante toda la feria imaginé jaguares y monos por todos lados, creo que porque acababa de visitar Na Bolom y Palenque, entonces bueno, aunque en este valle no hay animales tropicales (por los 2, 200 m sobre el nivel del mar y el bosque de pino y encino que rodea a la ciudad), si se pueden ver especies tropicales a unas 5 horas de distancia. Traté de hacer un ensayo con dibujos de cosas que llamaron mi atención: los banderines de plástico dentro de las carpas de comida, las decoraciones con colorantes artificiales sobre los pastelitos de mermelada de chabacano, zarzamora y camote y los nanches envinados que aquí aún pueden saborearse. También había churros y plátanos fritos, y juegos gigantescos y carrouseles llenos de luces! Quisiera haber conservado esas fotos y poder mostrarles todos esos ríos de gente indígena y mestiza arremolinándose como abejas en torno a las luces artificiales de colores, las harinas refinadas, el azúcar y las nubes de polvo.

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Weeks ago, that I have this post on draft mode because I did took some very nice photos that you will never see because I've lost my camera in the mountains a few days ago. So I am posting this with the first photos I've make before I've lost the good ones.

During the Holy Week, in San Cristóbal, there are a lot of street food in the city center. There are all kinds of things to eat, but definitely my favorite thing are the "pastelitos" (little cakes), and if they are stuffed with sweet potato, the better! In this town it makes me much happier the sweet potato pie than the chocolate one. Normally i am not really interested on the aesthetic from fairs, however, I've tried to take advantage of the little things that caught my attention in the village fair. First the predominant colors: yellow, purple, pink, orange, blue. They seem to me so naive color combinations, with an innocence that reminds me of the early years of childhood, both, fair games and food stalls were full with these colors that seem to me so flamboyant. Another interesting thing that happened to me is that I figured jaguars and monkeys everywhere, maybe because I visited Na Bolom and Palenque. In these few images I've tried to share with you what caught my attention: plastic pins inside the tents of food, sweet artificial decorations on apricot, blackberry and sweet potato cakes, "Nanches envinados" (some little yellow fruits prepared on alcohol), a very oldie traditional sweet that you can still savored here. There was also churros and fried bananas, and giant games and carruseles full of lights! I would love to have kept those pictures and be able to show all these rivers of indigenous and mestizo people swirling like bees around artificial lights of colors, refined flour, sugar and clouds of dust.



The Darkest Truth About Love

Mari Malek

1 comentario:

Anwar dijo...

Gracias por compartir tu andar en tierras zapatistas, las fotos me parecieron increíbles y tus dibujos son geniales. Toda una inspiración para salir a retratar los pequeños detalles que dejamos pasar por alto en el ajetreo de la vida de ciudad.