jueves, 23 de abril de 2015

Cosas que me gustan del Mercado en San Cristóbal de las Casas.







 



La primera vez que fuí al Mercado en San Cristóbal me sentí abrumada, porque es muy diferente a los mercados en DF. Es muy raro encontrar anuncios con el precio de las mercancías, mucha de la comida está exhibida en el suelo, algunas veces con tierra, otras lavada,  generalmente se exhibe cuidadosamente dentro de cubetitas de plástico que funcionan a manera de medida aunque también hay puestos en los que las mercancías están colocadas dentro de bolsas de plástico. Es posible comprar una medida de casi cualquier fruta, especia o verdura por 5, 10 o 20 pesos.
Mi cosa favorita es el río de mujeres que se mueve en este lugar, la mayoría de las marchantas son indígenas, vienen de las montañas a vender sus mercancías, llegan ataviadas con su hermosa ropa tradicional, aquí aprendes que la ropa indígena es un símbolo de identidad y pertenencia, entonces puedes identificar a las mujeres de Chamula, de Zinacantán, de Oxchuc, Chenalhó, San Andrés, etc., etc.  me encanta eso, me encanta moverme entre una amplia diversidad de indígenas, me encanta imaginar los cientos de años que tiene esta tierra, me encanta sentir la fragilidad y la fortaleza de estas personas históricamente olvidadas y fuera del sistema. Entre esta multitud de personas, de vestimentas, de colores y de lenguas destaca también la variedad infinita de frutas, de colores, de olores, de hierbas, de remedios para enfermedades y de artículos para brujería.
Siempre que voy al mercado vuelvo con los ojos llenos de luz, de fé, de agradecimiento, la tierra de esta zona del país es tan fértil, está tan llena de vida, que tenemos frutas maravillosas siempre, aveces me dan tantas ganas de llorar por eso, porque estamos tan llenos de bendiciones, si tan sólo fuéramos tan generosos como la tierra, el clima y la semilla este sería un país más justo para quienes dejan en el campo sus días, su vida, sus hijos, su historia. Les debemos tanto.

Estudio de Sofía.
Addicted to Pleasure - Sugar
¿El azúcar nos está matando?

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The first time I went to the market in San Cristobal I was overwhelmed, because it is very different to Mexico City street markets. It is very rare to find ads with the price of the goods. Much of the food lying directly on the ground, sometimes it is washed sometimes not, the goods are delicately arranged in small plastic pots that also function to measure or in some cases packaged in plastic bags. Usually you can buy a measure of almost any fruit, spices or vegetables for 5, 10 or 20 pesos. 
My favorite thing when I'm shopping there is the river of women moving through this place, most marchantas are indigenous ladies, coming from the mountains to sell their goods, they come dressed in their beautiful traditional clothing, here you learn that the indigenous clothing is a symbol of identity and belonging, then you can identify Women from Chamula, Zinacantan Oxchuc, Chenalho, San Andrés, etc., etc. I love that, I love to walking between a wide variety of indigenous people, I love feeling the hundreds of years, of history in this place, I love to feel the fragility and strength of these people historically neglected and out of the system. Among this crowd of people, clothing, colors and languages ​​also highlights the infinite variety of fruits, colors, smells, herbal remedies for diseases and articles for witchcraft. Whenever I go to the market, I'm back in home again with eyes full of light, filled with faith, thanking the land in this area of ​​the country which is so fertile, which is so full of life,  with a wide range of fresh edible products, sometimes while I'm walking back home I become to mourn because we are so full of blessings, if we were as generous as land, as the weather and as the seed, this would be a fairer country for those who leave their days, their life, their children, their history on the country fields. We owe them so much.
Addicted to Pleasure - Sugar
¿El azúcar nos está matando?

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